El mundo no lo podemos cambiar pero nosotros si que podemos cambiar. Esta certeza si que está en nuestras manos.
Desde este paradigma podemos darle un enfoque mas positivo y enriquecedor a nuestra actitud y a nuestra vida.
La energía que adquirimos asumiendo que somos los responsables de nuestras vidas es poderosa y genera en nosotros una fuente de motivaciones inagotable y abre un campo de posibilidades ilimitadas que pueden no solo afectarnos a nosotros sino también a los que nos rodean. Podemos cambiar la realidad de nuestras generaciones venideras. Todo un regalo os lo aseguro. Cuando esta creencia invadió mi vida, todo dio un vuelco mágico y mi familia se vió envuelta en este nuevo paradigma.
Las caras cambiaron, las dudas se disiparon, de la incredulidad pasamos a la certidumbre y del miedo a la ilusión.
Fue un proceso propiciado por los hechos que nos tocaron vivir y que pusieron a prueba todas nuestras resistencias.
El acontecimiento más duro de mi vida fue perderlo todo y tener que abandonar mi país, mis amigos, mis recuerdos  y mi pasado y comenzar de cero en otra cultura y en otro lugar totalmente desconocido para mi y para los míos.
Podríamos habernos quedado aquí y dejarnos llevar por la corriente y por los lamentos de tan dolorosa caída.
Pero decidimos tirarnos al vacío, meterlo todo en cuatro maletas y marchar a la China profunda con lo poco que nos quedaba a buscar ese sueño que anhelábamos en lo mas profundo de nuestros corazones. Este no era mas que el de renacer y salir de nuestras cenizas para construir un nuevo camino.
Al principio fue muy duro pero juntos cambiamos la historia de una familia perdida y confundida por la de un clan conjurado contra el destino y el infortunio.
Han pasado ya unos años y podemos decir que aquí en estas cuatro paredes, no hay miedo a nada, todo es posible, aunque tuviéramos que bajar hasta los limites mas extremos de nuestras vidas. Ahora ya sabemos que al final siempre sale el sol.
Esta experiencia ha marcado un antes y un después en nosotros y en los que vengan mas adelante.
Posiblemente dentro de cien años nuestros descendientes lean estas palabras y entiendan el significado del mensaje que llevan en su sangre. Nunca nos rendiremos, siempre creeremos en nosotros por los siglos de los siglos.
Pero no siempre fue así, hubo un momento donde rompimos nuestros limites y empezamos a confiar de verdad, de corazón.
Y de eso va este manifiesto amigos, va de ti , de los tuyos y de los que vengan.
Que quede claro, con tus sueños no se negocia.
Que nadie te convenza de que no puedes, de que no hay un futuro mejor para ti y para los tuyos, no te dejes engañar.
Puede que no llegue a la primera ni a la segunda pero no dejes de intentarlo, que tu vida sirva de ejemplo aunque solo sea para inspirar a una persona.
Pascual Girons.