No se en que momento decidí tatuar mis recuerdos y mis historias en negro sobre blanco.

Nunca pensé que la vida me tenia reservado un sueño en el que yo escribía y mis letras llegaban al cielo y a los corazones de otros enamorados de la vida, del amor y del desamor.
Soy hijo de emigrantes portadores de sacrificios y grandes valores fueran donde fueran, de ahí mi espíritu nómada y errante como esas malditas estrellas fugaces que no se dejan ni ver ni tocar.
Después de unos cuantos años en Francia, la vida me lleva a Barcelona y me deja en una barriada de inmigrantes repletos de sueños y frustraciones. Son años difíciles donde la droga y la delincuencia dejan una huella  en mi alma que después me acompañará de por vida. Todo lo que pasa a partir de esas experiencias será una consecuencia de mi paso por los desfiladeros y callejones de aquel barrio desesperado por vivir.
Siento que mi vida esta cosida con ese hilo grueso y deshilachado con el que se cosen los zapatos viejos.
Y cuando el barco de mis ilusiones por fin perdía el horizonte de mi juventud, aparecieron otras tormentas que azotaron de nuevo esta alma roída para enseñarle algunas cuantas lecciones mas que me faltaban por aprender.
Cuando mi camino serpenteante lleno de desfiladeros y riscos encuentra tierra firme entonces aparece la necesidad de escribir y de contar algunas historias alrededor de este fuego lleno de emociones y pasiones que es nuestra vida.
Ni que decir que no me arrepiento de nada, me he reído del diablo, he bailado con mi soledad, he bajado unas cuantas veces al infierno pero al final, sin darme cuenta me hecho amigo  hasta de mis enemigos.
No quiero ser presuntuoso pero sé que un canalla como yo tiene sitio hasta en el cielo y eso me lo dijo alguien que me quería.
Y hasta aquí he llegado de momento amigos lo que ocurra a partir de ahora esta en vuestras manos, como siempre.