Esa sombra oscura que esta detrás de nosotros y nos acompaña a todos sitios es la sombra de nuestros miedos, de nuestro pasado y de nuestros complejos que se resiste a dejarnos así por las buenas.
Hacemos tantos esfuerzos en ocultarla que cuanto mayor es nuestro empeño mas grande y alargada se hace.
Sin darnos cuenta nos esforzamos tanto por engrandecer nuestra luz , por mostrar aquello de lo que nos sentimos orgullosos que nos desgastamos con el barniz de la apariencia y falseamos nuestra luz inútilmente porque la sombra la oscurece sin compasión.
Mostramos esa luz y la exhibimos alegremente olvidando que el rastro de nuestras sombras también se ven y mucho. Están implícitas en códigos inconscientes que solo ven rápidamente los demás, me imagino que ya lo habréis experimentado en vuestra piel con mucha gente.
No hay felicidad, amor, ni éxito interior que no pase por negociar y sentarse con ella. No la podemos dejar al margen.
Estar en paz con nosotros pasa por plantarle cara y mirarla a los ojos, nada cambiara si ella no esta de acuerdo.
Cuanto mas la ocultemos mas grande se hará y antes nos delatará.
Esta tan presente que muchas veces es lo que primero se manifiesta en nosotros inconscientemente, es tan sutil y traicionera que sale sin avisar en nuestro lenguaje o en nuestras acciones.
¿Cuantas veces queríamos hacer una cosa, lo dijimos, nos comprometimos pero acabemos haciendo otra?
¿Cuantas veces nos hemos preguntado porque sabiendo lo que tenemos que hacer no lo hacemos, que es lo que nos esta impidiendo hacer eso que deberíamos hacer?
Ese es el poder de nuestra sombra.
Yo me pasé media vida intentando ocultarla pensando que de esta manera no me atacaría pero al final estaba detrás de todos mis fracasos y de todos mis tropiezos, me ridiculizaba y muchas veces me sacaba los colores y yo me preguntaba porqué.
Hace apenas un par de años empecé a negociar y a sacarla a la luz escribiendo, de esta manera la limpié, la cogí de la mano y la invite a caminar junto a mi, a mi lado. Entonces me di cuenta de que en ella había mas esencia mía que en la cara que siempre había estado intentando mostrar, en poco tiempo aprendí a hablar y a presentarme tal y como soy, gustara o no.
Aceptando ese riesgo, el de no ser comprendido o rechazado por mis orígenes, por mi pasado, por mis fracasos, mis errores y todas aquellas cosas que hice pero algo dentro de mi se negaba a aceptar.
Empecé por mis hijos, después por mis familiares y así hasta llegar a escribir en estas paginas historia tras historia, sacándome espina tras espina hasta que casi me he liberado de aquella sombra que acababa delatandome y poniéndome en contra de mi mismo.
Hoy puedo decir públicamente como persona y como inspirador que en nuestra sombra esta nuestra verdadera esencia, nuestra palanca, nuestro tesoro oculto.
Aceptar esta evidencia nos hace auténticos, como mínimo para nosotros mismos que ya es un gran paso.
Se convierte en nuestra huella, en la de alguien que se ha enfrentado a si mismo y esta en paz y desde aquí construye vida, amor y felicidad de la autentica no de la impostada. Es la diferencia de la diferencia.
Cuando la luz y la sombra se unen el eclipse es mágico y maravilloso, todo un espectáculo espiritual.

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